Conversión

Las conversiones fallan por dos motivos: factor equivocado o familia de unidades equivocada. Esta categoría cubre las familias habituales —longitud, masa, temperatura, volumen, ángulo y almacenamiento digital— además de divisas y número a texto.

Cuando la conversión es exacta por definición se usa el factor estándar. Cuando depende de datos externos, como las divisas, la herramienta indica la fuente.

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Factores exactos y aproximados

La mayoría de las conversiones de longitud y masa usan factores fijados por definición, así que la aritmética es exacta salvo el redondeo. Las medidas de cocina son otra cosa: una taza de harina y una de agua no pesan lo mismo, y el paso de volumen a peso depende del ingrediente y de cómo se compacte.

Las divisas son el otro caso dependiente. El conversor usa tipos de referencia en caché, adecuados para estimaciones y comparaciones, pero no para liquidaciones, contabilidad o negociación.

Temperatura y precisión con sentido

La temperatura es una escala afín, no una escala de razón: Fahrenheit es Celsius por nueve quintos más treinta y dos. Por eso no basta con multiplicar y por eso una diferencia de temperatura se convierte de forma distinta que un valor de temperatura.

La precisión también juega en el otro sentido: una conversión no puede crear exactitud que no estaba en el dato. Si la medición venía redondeada, el resultado es tan fiable como ese redondeo.

Leer valores convertidos

  • Convertir no añade precisión: el resultado hereda la incertidumbre del dato de entrada.
  • Las conversiones de cocina por volumen varían según el ingrediente y su compactación.
  • Las convenciones de almacenamiento y divisas (prefijos decimales o binarios, tipo de mercado o de banco) pueden diferir de lo que muestra un dispositivo o un extracto.